CEO2

(Gerente + compartiendo experiencias organizacionales)

La crisis que vivimos en el 2008 me ha enseñado muchas cosas. Pero, antes de meterme en materia, quiero hacer una puntualización; a las cosas hay que llamarlas por su nombre. Me encuentro con mucha gente que se empeña en llamar a la crisis de forma diferente: Que si periodo de incertidumbre, la nueva universidad, máster, turbulencia…

Leía hace algún tiempo que no es una época de cambio, es un cambio de época. Me parece muy acertado, pero el cambio empezó con una crisis. Lo que hemos tenido es un cambio traumático del entorno donde operamos, que lamentablemente ha sido más largo de lo que estábamos habituados (para siempre). La crisis en si no es mala, nos empuja constantemente a la mejora. De hecho, dicen que en Japón, cuando no tienen una crisis se la inventan. Hemos vivido del cuento mucho tiempo, con producto sin valor, calidad mediocre, stocks altos, sin orientación al cliente, operando en un mercado cercano… Desde luego, el que ha quedado tras la crisis, ahora es diferente, es mejor.

Como decía, la crisis me ha enseñado muchas cosas, pero una por encima de todas. Antes podías ser bueno haciendo una cosa, y continuabas en el mercado. Hoy no. Tienes que ser bueno en todo. Tienes que innovar, exportar, ilusionar, ser diferente, orientarte a cliente, desarrollar a tu gente, aportar valor, viajar, ser competitivo en costes, involucrar a todo el personal, dominar las finanzas, analizar a tu competencia… y mucho más. Por ello, en este nuevo escenario es necesaria la ayuda de todos. Unos pocos no pueden lidiar con todo esto. Todo, absolutamente todo el personal tiene que estar comprometido, y cada uno centrado en hacer lo mejor posible su función. Si lideras personas, uno de tus cometidos principales es que tu equipo funcione, ya que si no lo haces la crisis para ti habrá pasado de ser externa a ser interna.

El hombre orquesta pasó a la historia:

 

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