CEO2

(Gerente + compartiendo experiencias organizacionales)

Trabajamos con personas en toda la cadena del servicio o producto que realicemos. En el trabajo, una parte importante del mismo son las relaciones. Hacia abajo, te relacionas con los proveedores, bien sea de producto o servicio, en la empresa con todas las personas que trabajan en la misma, y hacia arriba con los clientes. A fin de cuenta, nos guste o no, todo son personas.

Esas personas, al igual que tu, cada día pueden ser diferentes. Tu día puede ser neutro (normal), y así debieran ser la mayoría de ellos a los largo del año, pero en ocasiones, nos ocurren cosas que hacen que nuestro día no sea igual, para bien o para mal (de todos). Una persona que se está divorciando, o que se encuentra mal físicamente, o que tiene problemas económicos, o que tiene problemas con un hijo, o que acaba de perder a un familiar, no puede sentirse igual que en un día neutro. Por el contrario, alguien con noticias positivas, tendrá unos días de alegría por encima del neutro (salvo los cenizos crónicos, que los hay).

Las empresas tenemos que entender esto, aceptarlo y saber manejarlo.  Poder llegar a detectarlo y apoyar a la persona es importante. Si bien las personas que dirigimos equipos deberíamos observar para detectar los estados anímicos de las personas que dependen de nosotros, facilitaría mucho el que la gente expusiera cómo se encuentra cuando tiene un problema.

Hay una herramienta sofisticada para detectar el estado de ánimo de la gente: “La pregunta”.

También tenemos que saber detectar cuando esto es crónico. Como empresa, no podemos permitir tener gente zombi a lo largo de los años. Cuando el estado normal de una persona es la negación de todo, no estamos hablando de una situación puntual motivada por un problema puntual en su vida. Ante esto, hay que sentarse y buscar una salida. Si una persona no es feliz en una empresa, debe salir, y buscar una actividad que le haga feliz (a él y a sus compañeros de trabajo).

A mí personalmente no me gusta la gente que se escuda en el “es que yo soy así” para seguir siendo igual y no cambiar. Pues muy bien, si tu eres así y nosotros somos “asau” y no estás dispuesto a cambiar, búscate un sitio donde les gusten los “asaus”. Si cantas mal y no quieres aprender a cantar mejor, esta no es tu banda:

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