CEO2

(Gerente + compartiendo experiencias organizacionales)

Siempre he oído y leído que la motivación va de dentro. Estoy de acuerdo. Es el motor que te mueve a hacer algo, y ese motor está dentro, no fuera.

A lo largo de mi vida profesional he podido constatar que esto es totalmente cierto. A algunos les motiva el dinero, a otros el tiempo libre, a otros el trabajo bien hecho, a otros el reto, a otros la palmada en la espalda… Personalmente creo que las personas están motivadas para trabajar en una organización cuando hay alineación entre lo que el individuo busca y la organización da. Por eso, hay gente que nunca estará motivada en la empresa en la que trabaja. La empresa debe generar un clima o un entorno donde quepan muchos proyectos personales, pero no todos.

Voy a comentar 3 casos relacionados con la motivación:

1. El primero es sobre mí. La primera vez que cambie de trabajo, mi salario inicial fue inferior. Pasaba de trabajar al lado de casa a trabajar a media hora, con lo que tenía que comer fuera. Mucha gente de la empresa de la que me fui no lo entendía.

La segunda vez que cambie de trabajo, reduje mi salario en un 30%. Me encantan los retos, y es lo que me mueve, no el dinero. Obviamente, tengo una familia detrás, y necesito cubrir un punto muerto. Hoy gano mucho más de lo que ganaba antes, y nunca he cambiado por dinero, he cambiado por desarroll0.

2. Hace tiempo queríamos cubrir un puesto técnico muy concreto en Hidro Rubber. La persona que para nosotros mejor nos encajaba, nos dijo que no, ya que entendía que el puesto conllevaba mucha dedicación e involucración, y se encontraba en una etapa de su vida en la que su prioridad eran sus hijos. En este caso, a pesar de que el reto podía ser apasionate, el salario, o lo que fuera, la prioridad de esta persona era otra.

3. El caso de “el bombero“, que ya comenté anteriormente en un post.

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