CEO2

(Gerente + compartiendo experiencias organizacionales)

En toda empresa hay gente buena y gente mala. El principal problema es que haya más gente mala que buena. Si es así, y estás en el segundo colectivo, vete. Si estás en el primero, quédate a hacer la vida imposible a los demás, que es lo que te gusta. Una gota de petróleo contamina 1000 litros de agua.  Una gota de agua no se aprecia en el petróleo.

Si en la empresa hay más gente buena que mala, los malos tienen que cambiar. Y si no cambian tienen que salir (a una empresa donde haya más malos que buenos). Es importante que todo el mundo esté alineado.

En mi vida profesional he tenido que sacar gente mala. Despido improcedente, y a pagar lo que estipula la ley. Esto es necesario y es higiénico. A corto plazo es caro, pero a largo es muy barato.  Tiene además, varios efectos que considero importantes:

  • La organización respira mejor. El ambiente cambia.
  • La gente ve que se toman decisiones con la gente mala.
  • Se lanza el mensaje, aquí somos buenos y queremos buenos.

He tenido que despedir a buenas personas y me ha dado mucha pena. He sufrido y dormido poco el día anterior a hacerlo. He tenido que despedir a malas personas, no he sufrido y he dormido plácidamente el día anterior. Antepongo el colectivo de buenas personas y sus familias a la persona mala y su familia.

Una mala persona nunca llega a ser un buen profesional. Los valores no se cambian, salvo Groucho Marx, que decía aquello de “estos son mis principios, y si no le gustan… tengo otros”. Pero Groucho sólo hubo uno.

Una buena persona sirve, ayuda y desarrolla a los de su entorno, y esto es como un boomerang, le vuelve. Una mala persona hace lo contrario, pero también le vuelve.

El Yin y el Yang…

 

 

Mi blog