CEO2

(Gerente + compartiendo experiencias organizacionales)

Es muy difícil obtener la respuesta adecuada cuando la pregunta realizada no lo ha sido. En general, no sabemos preguntar, y la pregunta que hacemos no está dirigida a obtener la respuesta que necesitamos. No se trata de preguntar, sino de qué preguntar.

A lo largo de mi vida profesional he conocido muy pocas personas con la capacidad de hacer las preguntas propicias. Las puedo contar con lo dedos de mano. Para mí, una persona que pregunta bien tiene una inteligencia superior a la media. Son esas personas que entienden / leen situaciones, y en una reunión hacen tres preguntas, pero las tres dan en la diana y concretamente, en el centro de esta. Son personas con las que las reuniones son relativamente cortas, porque en tres o cuatro preguntas han llegado al objetivo. Saben lo que tienen que preguntar y no hacen otra serie de preguntas complementarias. Saben lo que persiguen, no marean.

Me ha pasado un par de veces con algún cliente, y lo detectas enseguida. Te hace cuatro preguntas y entiendes enseguida que sabe lo que pregunta y a dónde quiere llegar. Te sientes incomodo, pero es más productivo.

Es una lástima, ya que si hubiera más gente así todo sería mucho más sencillo, pero desgraciadamente, como decía antes, pocos son los elegidos.

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