CEO2

(Gerente + compartiendo experiencias organizacionales)

Todo nace de la contratación. Para obtener resultados excepcionales necesitas  contratar gente excepcional.

A los 15 días de haber contratado a una persona, sabemos lo que hemos hecho, acierto o error.  Es decir, vemos que es un crack y la contratación ha sido un acierto, o vemos que es un desastre y nos hemos equivocado. Si a los 15 días no somos capaces de decir si hemos contratado un crack o un desastre, hemos contratado un mediocre.

Mi experiencia me dice, que el mediocre, es y será mediocre, salvo casos contados. Por mucho que te esfuerces, no será crack, y con mala suerte, ayuda por parte de la organización, o una combinación de ambas, puede ir a desastre.

El problema está en que la empresa que contrata mediocres, es mediocre, y una empresa mediocre, difícilmente puede dar servicios espectaculares, que es lo que te pide hoy el mercado. Por lo tanto, aunque seas hábil contratando mediocres, si quieres sobrevivir, debes equivocarte de vez en cuando y contratar algún crack. Si tienes las herramientas o la sistemática para hacerlo de forma consciente, ¡mucho mejor!. Por los desastres no te preocupes, que ya te digo yo (por experiencia propia) que los vas a contratar de vez en cuando (aun con herramienta o sistemática de contratación).

Dicho esto, es mejor contratar desastres que mediocres, porque a los desastres los detectas y los echas, pero los mediocres, normalmente pasan desapercibidos y se quedan. Con lo cual, y para que sirva de reflexión, debiéramos contratar gente que está en los extremos, o muy buenos o muy malos. Es decir, nuestro sistema de selección debiera estar definido para que detecte personas de estos dos colectivos.

No me juzgues. Aunque lo que estoy diciendo pueda parecer un poco duro, es lo que todos pensamos y hacemos. De lo contrario, no existirían los procesos de selección, saldríamos a la calle y gritaríamos: “¡Contrato gente, ánimate!¡Haz lo que sepas o puedas!”.  Si te preguntase, ¿Qué tipo de personas quieres para tu organización o equipo, gente muy buena, gente mediocre o gente desastre? ¿Qué me responderías?

El objetivo es contratar a la mejor gente posible, nadie quiere a su lado gente desastre o mediocre, pero sin embargo, los contratamos.

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5 Responses so far.

  1. Elena says:

    Me encanta este post, Jon! ¡qué verdad!
    Aprovecho para saludarte después de mi baja maternal, que ya se me ha acabado. Si necesitas algo, que sepas que ya estoy de vuelta.
    Un abrazo!

    • Jon Angulo says:

      Gracias Elena! Me alegro de que estes de vuelta. Hablamos. Un abrazo.

  2. Oscar says:

    Con un par!!! Qué gran verdad!!

  3. Joserra says:

    Estoy de acuerdo en los peligros de contratar mediocres.
    Sin embargo, aunque entiendo que lógicamente estará escrito así para llamar la atención, el ejemplo de la contratación de desastres carece de la más mínima autocrítica: Un proceso de selección medianamente serio DEBE ser capaz de detectar a esos desastres. De lo contrario, lo que hay que cambiar es el proceso de selección o a los responsables del mismo.
    Asumir que “vas a contratar desastres de vez en cuando” me suena muy condescendiente.

    Por otro lado, aunque no se puede hacer de un burro un caballo de carreras, se puede y se debe trabajar con una persona etiquetada como “mediocre” para conseguir que aporte a la organización más de lo que en un principio se podría esperar. Ahí entran en juego también las competencias del responsable jerárquico.
    Por poner el ejemplo del fútbol, hay jugadores con capacidades mediocres que han logrado hacer unas carreras más que honorables, porque han tenido la suerte de toparse con entrenadores que han sabido sacar chispas a esas capacidades mediocres. Suele verse muy claro cuando cambian de equipo y de entrenador y dejan de “dar pie con bola”.

    Un saludo

  4. Javier says:

    ¿Y cuántas veces hemos contratado con el “más vale malo conocido…”?
    Hay que perfeccionar la herramienta de selección, aunque no exista la garantía absoluta.

    Un saludo Jon, y sigue metiendo el dedo al ojo…