CEO2

(Gerente + compartiendo experiencias organizacionales)

Ayer reflexionaba con nuestra directora técnica, Maite, sobre el día a día, y cómo este te absorbe de tal manera que no te deja tiempo para tener una visión global. Decíamos que es como cavar un agujero. Cada vez es más profundo, hay menos luz, hace más frío y es más costoso, dado que el material abajo es más duro, y además, estas más cansado. Llegábamos a la conclusión de que hacía falta salir del agujero, mirarlo desde arriba, para comprobar que no te habías torcido cavando. Y esta es la clave. Parar y tomar perspectiva. Salir de tu agujero, del día a día, y tener una visión más global de lo que estás haciendo tú y de lo que hacen los demás.

Hacer está muy bien, pero siempre que hagas en la dirección establecida. Por ello es necesario parar regularmente y comprobar que la dirección es la adecuada. Triste sería querer ir a Sevilla y darte cuenta del error cuando ves el cartel de “Bienvenido a Galicia”.

A mí me ocurre en ocasiones. Voy a producción y veo cosas que los que están dentro no las ven. Por el simple hecho de que las ven todos los días y están “contaminados” o se han hecho invisibles para ellos. Una visión fresca, nueva, desde fuera, te permite ver diferente.

Por ello, este mes hemos creado una herramienta nueva para el Equipo Directivo, que si tiene éxito, la implantaremos en el resto de la empresa. Se llama “El nuevo“, y consiste en una vez al mes, dedicar un tiempo a pensar en qué es lo primero que haría una persona nueva en tu puesto. Después implantarlo.

No sé qué estás haciendo ahora, pero quizás sea bueno que dejes de cavar y te pongas a mirar el agujero desde arriba…

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