CEO2

(Gerente + compartiendo experiencias organizacionales)

Estoy en un pueblo de Granada pasando parte de mis vacaciones. Hoy el dueño del restaurante en el que hemos comido me ha enseñado y recordado muchas cosas que aplicar al mundo laboral.

Él hacía absolutamente todo. Tenía una camarera a la que sólo le dejaba indicarte la mesa y ponerte la bebida. A partir de ahí, entraba en escena Superman. Te tomaba el pedido en la mesa, se iba a la cocina, cocinaba, te lo llevaba a la mesa, y por último también cobraba. Entre una cosa y otra se quedaba un rato charlando. Claro, a medida que se ha ido llenando el restaurante, la comida ha empezado a parecerse más a una cena que a una comida. De aquí he aprendido dos cosas; la primera, la importancia de que cada uno realice su función, aquello para lo que ha sido contratado. Y la segunda, la importancia de delegar. Si el dueño hubiera estado en la cocina y la camarera atendiendo las mesas, hubiera sido diferente. Las funciones claras y saber delegar.

Este hombre me ha dejado otra enseñanza. No hacía más que quejarse de que la camarera no se enteraba de nada, de que hacia todo mal y de que él tenía que estar en todo. Le he debido caer bien, y conmigo ha estado más tiempo, lo que equivale a decir que le ha puesto verde durante más tiempo a la pobre chica. Me ha recordado que uno nunca debe quejarse de sus problemas ante el cliente. Yo defiendo a mi gente a muerte, aunque luego en casa y de forma individual tenga que corregir cosas, pero hacia afuera, defiendo a mi familia. Es horroroso que diga que no se entera de nada, que no se gana su salario,… teniendo a la otra persona delante. Si esa persona no vale, fuera, y pones alguien que funcione, y te metes en la cocina a hacer lo tuyo.

Para rematar, al irme le digo que hemos comido bien (normal, pero bien). Me dice; “eso ya lo sé (¿de Granada o del centro de Bilbao?). La cocida muy bien, ahora el servicio…”. Me guardo para mí la reflexión y no le digo nada, pero pienso; El restaurante lleva tu nombre. Eres dueño y jefe, si el servicio no funciona es tu problema y responsabilidad. No se trata de que algo no funcione y lo hagas tú. Se trata de que tomes las decisiones que tienes que tomar para que el servicio funcione.

Vaya, ¡una comida de lo más ilustrativa! ¡Haga usted de todo hombre…! ¡Sea el hombre orquesta!

 

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