CEO2

(Gerente + compartiendo experiencias organizacionales)

Vivimos en un país en el que nos gusta el folklore. Con falta de responsabilidad, y muchas veces de profesionalidad y rigor. País en el que hacemos grande al mediocre. En el que nos sorprende que alguien sea honesto, cuando debiera ser lo contrario (dedicado especialmente a los políticos). País contaminado, en el que un nuevo caso de corrupción no nos sorprende.

Esta semana me envían esta foto como consecuencia del hallazgo del cadáver de Julen (si no te has enterado, tienes un problema):

Pues no. Esta gente está haciendo su trabajo, y cobra bien por ello. Que tiene cierto riesgo lo que hace, en contadas ocasiones, y está pagado. Como ellos, hay cientos de profesionales que trabajan con riesgo a diario; policías, personas que trabajan en altura, pescadores, camioneros, mineros, pilotos,… ¿Debemos pedir el premio “Princesa de Asturias” para todos ellos?

¿Debemos dar premios a todo el que hace su trabajo?¿ Premiar aquello por lo que se les remunera mensualmente? ¿Es este el camino de la excelencia o el de la mediocridad?

Nos gusta lo mediático. Preferimos lo mediocre. Y lo premiamos.

País en que temas con el del niño Julen son debate en Sálvame de Luxe, en el que se organiza una tertulia de seguimiento de la búsqueda,… País de farándula. País en el que nos gusta hacer fiesta del drama. País en el que falta respeto y sobra folklore.

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